Historia y ciencia
Cómo pasamos de frotar un trozo de ámbar a iluminar ciudades enteras, quiénes fueron los protagonistas y los conceptos clave explicados con ejemplos cotidianos.
Guía educativa 100 % gratuita
Descubre cómo la humanidad pasó de frotar un trozo de ámbar a iluminar ciudades enteras, cómo llega la energía a tu casa, para qué la usamos y, sobre todo, cómo protegerte a ti y a tu familia de los riesgos eléctricos.
Empieza aquí
La electricidad está en la luz que enciendes al llegar a casa, en el agua que sube a los tanques gracias a bombas eléctricas, en el celular con el que hablas con tu familia y en los equipos que salvan vidas en los hospitales. Esta guía te explica, con palabras sencillas, de dónde viene, cómo funciona y cómo usarla con responsabilidad.
La Luz es una guía educativa, gratuita y de libre acceso. No necesitas registrarte, no tiene costos ocultos y no vende absolutamente nada. Fue escrita y financiada por una sola persona con un único objetivo: que más gente entienda la electricidad, la valore y, sobre todo, la use de forma segura.
Está pensada para estudiantes que quieren reforzar lo que ven en clase, para madres, padres y cuidadores que desean proteger a su familia, para docentes que buscan material de apoyo, para adultos mayores y, en general, para cualquier persona curiosa. No hace falta saber física ni matemáticas avanzadas: cada concepto se explica desde cero y con ejemplos de la vida diaria.
Aunque usamos la electricidad cientos de veces al día, casi nunca nos detenemos a pensar en ella. Solo la notamos cuando falta: durante un apagón, cuando un aparato deja de funcionar o, lamentablemente, cuando ocurre un accidente. Entenderla nos ayuda a tomar mejores decisiones en casa, a ahorrar dinero, a cuidar el ambiente y a prevenir lesiones e incendios.
Cómo pasamos de frotar un trozo de ámbar a iluminar ciudades enteras, quiénes fueron los protagonistas y los conceptos clave explicados con ejemplos cotidianos.
Cómo llega la energía hasta tu casa, qué función cumple cada parte de la instalación eléctrica y cómo interpretar tu factura de energía.
Los riesgos reales de la electricidad, una lista de verificación para revisar tu hogar y qué hacer, paso a paso, ante una emergencia.
Calculadoras de ley de Ohm, de consumo y de ahorro, un conversor de unidades, un simulador de circuitos y un cronómetro para tormentas.
Hábitos sencillos para gastar menos energía y una mirada a cómo está cambiando la forma de producir y usar la electricidad.
Tarjetas de mitos y realidades, un glosario con casi 100 términos, un juego para niños y un quiz para poner a prueba lo aprendido.
Antes de empezar: un mensaje de seguridad
Esta guía es educativa. Su propósito es que entiendas cómo funciona la electricidad y cómo prevenir accidentes, no enseñarte a hacer reparaciones. Cualquier trabajo en la instalación eléctrica (tableros, cables, tomacorrientes, conexiones o acometidas) debe hacerlo una persona con formación y certificación según las normas de tu país. Si hay una emergencia, llama de inmediato al número de emergencias de tu localidad.
La guía está organizada en siete bloques. Puedes leerla en orden, como un libro, o ir directamente al tema que más te interese.
Lectura cómoda para todos
Con los botones A− y A+ puedes ajustar el tamaño del texto, y con el botón del sol o la luna puedes alternar entre el modo claro y el modo oscuro. La guía funciona en celulares, tabletas y computadores.
Conceptos básicos
La electricidad es el conjunto de fenómenos producidos por las cargas eléctricas, tanto cuando están quietas como cuando se mueven. Para entenderla, primero hay que viajar al interior de la materia.
Toda la materia que nos rodea, desde el aire hasta nuestro cuerpo, está formada por átomos. En el centro de cada átomo hay un núcleo con protones, que tienen carga eléctrica positiva, y neutrones, que no tienen carga. Alrededor del núcleo se mueven los electrones, mucho más livianos y con carga negativa.
La carga eléctrica es una propiedad fundamental de estas partículas, tan básica como la masa. Y cumple una regla muy sencilla:
Normalmente, un átomo tiene la misma cantidad de protones que de electrones, así que su carga total es cero: es neutro. Pero los electrones más externos pueden pasar de un átomo a otro. Cuando un objeto gana electrones queda con carga negativa; cuando los pierde, queda con carga positiva.
¿Alguna vez frotaste un globo contra tu cabello y luego lo pegaste en la pared? ¿O sentiste un pequeño «chispazo» al tocar la manija de una puerta después de caminar sobre una alfombra? Eso es electricidad estática. Al frotar ciertos materiales, los electrones pasan de uno a otro y ambos quedan cargados. Esas cargas se quedan acumuladas, «quietas», hasta que encuentran un camino para descargarse.
El rayo es el ejemplo más impresionante de electricidad estática: enormes cantidades de carga se acumulan en las nubes de tormenta hasta que se descargan violentamente hacia el suelo o hacia otras nubes.
Cuando las cargas eléctricas se mueven de forma ordenada a través de un material, hablamos de corriente eléctrica. En los cables metálicos, quienes se mueven son los electrones; en el agua con sales o en las baterías, se mueven iones (átomos que han ganado o perdido electrones).
Para que haya corriente se necesitan dos cosas: una fuente que «empuje» las cargas (una pila, una batería o la red eléctrica) y un camino cerrado por donde puedan circular, al que llamamos circuito. Si el camino se interrumpe, la corriente se detiene. Eso es exactamente lo que hace un interruptor cuando apagas la luz.
Es el «empuje» que reciben las cargas. Se parece a la presión que impulsa el agua dentro de una tubería. Se mide en voltios (V).
Es la cantidad de carga que pasa por un punto en cada segundo, como el caudal de agua en una tubería. Se mide en amperios (A).
Es la dificultad que pone un material al paso de la corriente, como una tubería estrecha frente al agua. Se mide en ohmios (Ω).
La analogía del agua y sus límites
Comparar la electricidad con el agua en una tubería es muy útil para empezar: la tensión es la presión, la corriente es el caudal y la resistencia es el grosor de la tubería. Pero es solo una aproximación. Por ejemplo, un cable no se «vacía» si lo cortas, y la electricidad no se «derrama» de un tomacorriente sin nada conectado. Úsala como punto de partida, no como explicación completa.
Un detalle importante: la electricidad no es, en sí misma, una fuente de energía que encontremos lista en la naturaleza para usar en casa. Es un vector energético, es decir, una manera muy práctica de transportar y distribuir energía que se obtiene de otras fuentes: la fuerza del agua, el viento, el Sol, el calor de la Tierra o la combustión de distintos combustibles.
Su gran ventaja es que puede viajar cientos de kilómetros por cables en una fracción de segundo y luego transformarse con facilidad en luz, calor, movimiento, sonido o información. Por eso se ha convertido en la base de la vida moderna.
¿Sabías que…?
Una corriente de apenas 1 amperio equivale a que pasen por un punto del cable unos 6 240 000 000 000 000 000 electrones cada segundo (6,24 × 1018). Aun así, cada electrón individual avanza muy despacio, como veremos en la sección de mitos.
Historia · De la Antigüedad al siglo XVIII
Durante miles de años, la electricidad fue un misterio: chispas extrañas, peces que daban descargas y rayos que caían del cielo. Poco a poco, la curiosidad y la experimentación fueron revelando sus secretos.
Mucho antes de que existieran los cables y los bombillos, los seres humanos ya se habían topado con fenómenos eléctricos. Textos del antiguo Egipto de hace casi 5 000 años mencionan a un pez del río Nilo capaz de producir descargas. En la antigua Roma, el médico Escribonio Largo, en el siglo I, describió el uso de las descargas del pez torpedo (una raya eléctrica) para intentar aliviar dolores de cabeza. Y el rayo, presente en casi todas las culturas, fue interpretado durante siglos como una manifestación de los dioses.
Sin embargo, nadie relacionaba esos fenómenos entre sí. Faltaba el método científico: observar con cuidado, medir, repetir los experimentos y compartir los resultados. Ese camino comenzó con un material muy especial: el ámbar.
Filósofo griego al que la tradición atribuye haber notado que el ámbar frotado con piel o lana atraía pajillas, plumas y polvo. Los griegos llamaban al ámbar ēlektron, palabra de la que deriva «electricidad».
Su legado: dio nombre, de forma indirecta, a toda una ciencia.
Médico inglés que estudió de forma sistemática el magnetismo y la atracción del ámbar. En su obra De Magnete (1600) distinguió por primera vez la atracción eléctrica de la magnética y propuso que la Tierra se comporta como un gigantesco imán.
Su legado: es considerado uno de los padres del estudio científico de la electricidad.
Hacia 1663 construyó una de las primeras máquinas para producir electricidad estática: una esfera de azufre que se hacía girar mientras se frotaba con la mano. Con ella observó chispas, atracciones y repulsiones.
Su legado: abrió el camino a las máquinas electrostáticas de los siglos siguientes.
En 1729 demostró que la «virtud eléctrica» podía viajar a lo largo de hilos de varios metros de longitud, pero no a través de hilos de seda. Así nació la distinción entre conductores y aislantes.
Su legado: la idea en la que se basa todo cable, un conductor envuelto en un aislante.
En 1733 observó que existían dos tipos de electricidad que se atraían entre sí, pero que se repelían consigo mismas. Las llamó «vítrea» y «resinosa», según el material que se frotaba.
Su legado: es el antecedente directo de las cargas positivas y negativas.
Ewald von Kleist y Pieter van Musschenbroek crearon, de forma independiente, un frasco de vidrio recubierto de metal capaz de almacenar carga eléctrica y liberarla en una fuerte descarga. Recibió el nombre de la ciudad neerlandesa de Leiden.
Su legado: es el antecesor del condensador, presente hoy en casi todos los aparatos electrónicos.
Propuso que el rayo era un fenómeno eléctrico y, según su propio relato, lo comprobó en 1752 con una cometa durante una tormenta. Inventó el pararrayos e introdujo los términos «positivo» y «negativo» para describir las cargas.
Su legado: el pararrayos ha protegido incontables vidas y edificios.
Con una balanza de torsión muy sensible midió en 1785 la fuerza entre cargas eléctricas y descubrió que disminuye con el cuadrado de la distancia. Esta relación se conoce como ley de Coulomb.
Su legado: la unidad de carga eléctrica, el culombio (C), lleva su nombre.
Observó que las patas de rana disecadas se contraían al tocarlas con dos metales distintos. Lo interpretó como una «electricidad animal» y lo publicó en 1791. Aunque su explicación no era del todo correcta, inspiró la invención de la pila.
Su legado: impulsó el estudio de la electricidad en los seres vivos. De su apellido viene el verbo «galvanizar».
Un experimento que jamás debe repetirse
El famoso experimento de la cometa fue extremadamente peligroso. En 1753, el científico Georg Wilhelm Richmann murió en San Petersburgo al recibir la descarga de un rayo mientras intentaba un experimento similar. Nunca vueles cometas, globos ni drones durante tormentas o cerca de cables eléctricos.
A lo largo del siglo XVIII, la electricidad pasó de ser una curiosidad de salón a convertirse en un tema serio de investigación. En las cortes y plazas de Europa se hacían demostraciones públicas con máquinas que lanzaban chispas, y la gente pagaba por ver cómo una fila de personas tomadas de la mano saltaba al mismo tiempo al recibir una descarga de una botella de Leyden.
Detrás del espectáculo, los científicos lograron tres avances fundamentales: aprendieron a producir electricidad a voluntad, descubrieron que podía conducirse a través de ciertos materiales y consiguieron almacenarla. Además, demostraron que el rayo y la chispa de laboratorio eran el mismo fenómeno, y empezaron a medir sus efectos con números. Todo estaba listo para la gran revolución del siglo XIX.
Historia · Siglo XIX
En apenas cien años, la humanidad pasó de no saber producir una corriente continua a comprender las leyes del electromagnetismo, enviar mensajes a través de océanos y descubrir la partícula responsable de todo: el electrón.
El siglo XIX comenzó con un invento que lo cambió todo: la pila de Volta. Por primera vez se podía obtener una corriente eléctrica constante y duradera, en lugar de chispas breves. Esto permitió a los científicos estudiar con calma qué hacía la electricidad al pasar por distintos materiales, y de esos experimentos surgieron, uno tras otro, los grandes descubrimientos que hoy hacen posible la vida moderna.
En 1800 presentó la pila voltaica: discos alternados de zinc y cobre separados por cartón o tela empapados en agua salada. Demostró que la electricidad podía producirse mediante reacciones químicas, sin necesidad de un animal, y refutó así la idea de la «electricidad animal».
Su legado: la unidad de tensión, el voltio (V), lleva su nombre.
Usó grandes baterías para separar sustancias mediante electrólisis y así aisló por primera vez elementos como el sodio y el potasio (1807). También mostró que un arco eléctrico entre dos varillas de carbón producía una luz intensísima.
Su legado: la lámpara de arco, precursora del alumbrado eléctrico.
En 1820 notó que la aguja de una brújula se movía cuando estaba cerca de un cable con corriente. Fue la primera prueba de que electricidad y magnetismo están conectados.
Su legado: dio origen al electromagnetismo, base de motores y generadores.
Pocas semanas después del hallazgo de Ørsted, demostró que dos cables con corriente se atraen o se repelen según el sentido de la corriente, y formuló matemáticamente esas fuerzas.
Su legado: la unidad de corriente, el amperio (A), lleva su nombre.
En 1827 publicó la relación entre tensión, corriente y resistencia que hoy conocemos como ley de Ohm. Al principio su trabajo fue recibido con escepticismo, pero con el tiempo se convirtió en una de las leyes más usadas de la ingeniería.
Su legado: la unidad de resistencia, el ohmio (Ω), lleva su nombre.
De origen humilde y casi sin educación formal, se convirtió en uno de los científicos más importantes de la historia. En 1821 construyó un dispositivo que giraba gracias a la electricidad, antecesor del motor eléctrico, y en 1831 descubrió la inducción electromagnética: un imán en movimiento puede generar corriente en un cable.
Su legado: casi toda la electricidad del mundo se produce gracias a su descubrimiento. La unidad de capacidad eléctrica, el faradio (F), lleva su nombre.
Construyó potentes electroimanes y descubrió la inducción de forma independiente y casi al mismo tiempo que Faraday. También estudió la autoinducción, fenómeno clave en bobinas y transformadores.
Su legado: la unidad de inductancia, el henrio (H), lleva su nombre.
Entre 1861 y 1865 reunió todo lo conocido sobre electricidad y magnetismo en un conjunto de ecuaciones. De ellas se deducía algo asombroso: la luz es una onda electromagnética.
Su legado: sus ecuaciones son la base de la radio, la televisión, el wifi y la telefonía móvil.
Entre 1886 y 1888 produjo y detectó en su laboratorio las ondas electromagnéticas predichas por Maxwell, demostrando que viajaban a la velocidad de la luz.
Su legado: la unidad de frecuencia, el hercio (Hz), lleva su nombre.
Gracias al electroimán, a mediados del siglo XIX se desarrolló el telégrafo eléctrico, que transmitía mensajes codificados en pulsos de corriente. En 1844, Samuel Morse envió un mensaje entre las ciudades estadounidenses de Washington y Baltimore usando el código de puntos y rayas que lleva su nombre. Pocas décadas después, cables submarinos cruzaban el océano Atlántico y conectaban continentes. Por primera vez en la historia, una noticia podía viajar más rápido que un barco o un caballo.
En 1876, Alexander Graham Bell patentó el teléfono, que transformaba la voz en señales eléctricas variables. La comunicación instantánea a distancia había llegado para quedarse.
Durante casi todo el siglo XIX, los científicos usaron la electricidad sin saber exactamente de qué estaba hecha. En 1897, el físico británico Joseph John Thomson, estudiando los rayos que se producían dentro de tubos de vidrio casi vacíos, demostró que estaban formados por partículas diminutas con carga negativa, mucho más pequeñas que un átomo. Las llamó «corpúsculos»; hoy las conocemos como electrones.
| Unidad | Símbolo | Qué mide | En honor a |
|---|---|---|---|
| Voltio | V | Tensión eléctrica | Alessandro Volta |
| Amperio | A | Intensidad de corriente | André-Marie Ampère |
| Ohmio | Ω | Resistencia eléctrica | Georg Simon Ohm |
| Culombio | C | Carga eléctrica | Charles-Augustin de Coulomb |
| Faradio | F | Capacidad eléctrica | Michael Faraday |
| Henrio | H | Inductancia | Joseph Henry |
| Hercio | Hz | Frecuencia | Heinrich Hertz |
| Vatio | W | Potencia | James Watt |
| Julio | J | Energía | James Prescott Joule |
| Weber | Wb | Flujo magnético | Wilhelm Weber |
Un detalle de escritura
Cuando una unidad lleva el nombre de una persona, su símbolo se escribe con mayúscula (V, A, W), pero el nombre de la unidad se escribe con minúscula: se dice «220 voltios», no «220 Voltios».
Historia · Finales del siglo XIX y siglo XX
Conocer las leyes de la electricidad no bastaba: había que producirla en grandes cantidades, llevarla lejos y venderla de forma segura a millones de personas. Ese desafío transformó las ciudades, el trabajo y la vida familiar.
Las primeras luces eléctricas públicas fueron lámparas de arco, que producían una luz muy intensa, ideal para calles y plazas, pero demasiado fuerte, ruidosa y peligrosa para el interior de una casa. Hacía falta una luz más suave.
La solución fue el bombillo incandescente: un filamento que se pone al rojo blanco al pasar la corriente, encerrado en una ampolla de vidrio sin aire para que no se queme. Muchos inventores trabajaron en la idea durante décadas. Hacia 1878 y 1879, el británico Joseph Swan y el estadounidense Thomas Alva Edison lograron, de forma independiente, bombillos con filamento de carbón que duraban muchas horas.
El gran aporte de Edison fue pensar en un sistema completo: generadores, cables, interruptores, portalámparas, fusibles y medidores para cobrar el consumo. En 1882 empezaron a funcionar en Nueva York y en Londres algunas de las primeras centrales eléctricas que vendían electricidad a clientes de su vecindario.
Era el sistema que defendía Edison. Funcionaba bien, pero su tensión no se podía elevar ni reducir con facilidad. Como las pérdidas en los cables eran grandes, las centrales debían estar muy cerca de los usuarios: a menos de dos o tres kilómetros.
Fue impulsada, entre otros, por el inventor Nikola Tesla. Su gran ventaja era que, con un transformador, la tensión se podía elevar para transportarla lejos con pocas pérdidas y luego reducir para usarla con seguridad en casa.
A finales de la década de 1880 ambos bandos se enfrentaron en una dura competencia, conocida como la guerra de las corrientes, que incluyó campañas para presentar la corriente alterna como especialmente peligrosa. Al final, la corriente alterna se impuso por razones técnicas y económicas.
Dos hitos lo confirmaron: la gran exposición internacional de Chicago de 1893, iluminada con corriente alterna, y la central hidroeléctrica de las cataratas del Niágara, que desde 1896 envió electricidad a la ciudad de Búfalo, a unos 40 kilómetros de distancia. Un aporte clave fue el transformador moderno, perfeccionado en 1885 por los ingenieros húngaros Ottó Bláthy, Miksa Déri y Károly Zipernowsky, y el motor de inducción de corriente alterna patentado por Tesla en 1888.
¿Quién ganó realmente?
Aunque la corriente alterna domina las redes eléctricas, la corriente continua nunca desapareció. Hoy alimenta todos los aparatos electrónicos, las baterías, los paneles solares y algunas líneas de transmisión de muy larga distancia. En la práctica, los dos sistemas trabajan juntos, como veremos en la sección 9.
El alumbrado público eléctrico hizo las calles más seguras y extendió la vida social y comercial hasta la noche. Leer, estudiar y trabajar ya no dependían de la luz del sol ni de velas y lámparas de combustible.
Los tranvías eléctricos se extendieron por muchas ciudades del mundo a finales del siglo XIX y principios del XX, incluidas varias capitales latinoamericanas. Más tarde llegaron los trenes eléctricos y los metros.
Los motores eléctricos reemplazaron a las enormes máquinas de vapor con correas y poleas. Cada máquina pudo tener su propio motor, lo que transformó la organización del trabajo industrial.
El ascensor eléctrico y las bombas de agua hicieron prácticos los edificios de muchos pisos. Sin electricidad, las ciudades verticales de hoy no existirían.
Entre las décadas de 1920 y 1960 se popularizaron la plancha, la nevera, la lavadora y la radio. Muchas tareas domésticas que tomaban horas pasaron a durar minutos.
En 1947, los físicos John Bardeen, Walter Brattain y William Shockley crearon el transistor. Con él llegaron los circuitos integrados, las computadoras, internet y los teléfonos inteligentes.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, varias ciudades latinoamericanas instalaron sus primeros sistemas de alumbrado eléctrico y tranvías, a menudo pocos años después que las grandes capitales de Europa y Norteamérica. Sin embargo, la electricidad tardó mucho más en llegar al campo. En numerosas zonas rurales de la región, las familias siguieron usando velas, lámparas de combustible y leña durante buena parte del siglo XX.
Gracias a décadas de construcción de centrales, líneas y redes de distribución, hoy la gran mayoría de los hogares latinoamericanos tiene acceso a la electricidad. Aun así, todavía existen comunidades rurales y apartadas sin servicio, o con un servicio intermitente. A nivel mundial, según estimaciones internacionales recientes, cientos de millones de personas siguen sin electricidad en su hogar, la mayoría en zonas rurales.
Valorar lo que tenemos
Para muchas personas mayores de nuestra región, la llegada de la luz eléctrica a su pueblo o vereda fue un acontecimiento inolvidable. Preguntar a los abuelos cómo era la vida antes de la electricidad es una excelente actividad familiar para entender su verdadero valor.
Interactivo · Historia
Recorre más de 2 600 años de descubrimientos. Usa los filtros para ver solo una época o explora la historia completa de principio a fin.
Textos del antiguo Egipto mencionan a un pez del Nilo capaz de producir descargas: el siluro eléctrico.
Se atribuye a Tales de Mileto la observación de que el ámbar frotado atrae objetos livianos.
El médico romano Escribonio Largo describe el uso del pez torpedo para intentar aliviar dolores de cabeza.
William Gilbert diferencia la atracción eléctrica de la magnética y describe a la Tierra como un gran imán.
Otto von Guericke produce chispas con una esfera de azufre giratoria que se frota con la mano.
Stephen Gray demuestra que la electricidad puede viajar por algunos materiales y no por otros.
Charles du Fay describe dos clases de carga que se atraen entre sí y se repelen consigo mismas.
Se inventa el primer dispositivo capaz de almacenar carga eléctrica: el antecesor del condensador.
Benjamin Franklin describe su experimento con una cometa y desarrolla el pararrayos.
Charles-Augustin de Coulomb mide la fuerza entre cargas eléctricas con una balanza de torsión.
Luigi Galvani publica sus experimentos con ancas de rana y metales.
Alessandro Volta crea la primera fuente de corriente eléctrica continua y duradera.
Hans Christian Ørsted observa que una corriente eléctrica desvía la aguja de una brújula.
Michael Faraday logra que un cable con corriente gire alrededor de un imán.
Georg Simon Ohm publica la relación entre tensión, corriente y resistencia.
Faraday descubre que un campo magnético variable genera corriente. Nace el principio del generador.
Edmond Becquerel observa que ciertos materiales producen electricidad al recibir luz.
Samuel Morse transmite un mensaje entre Washington y Baltimore con su código de puntos y rayas.
James Clerk Maxwell unifica electricidad, magnetismo y luz en una sola teoría.
Alexander Graham Bell patenta un aparato que convierte la voz en señales eléctricas.
Joseph Swan y Thomas Alva Edison desarrollan bombillos incandescentes prácticos con filamento de carbón.
Comienzan a operar en Londres y Nueva York centrales que suministran electricidad a clientes cercanos.
Bláthy, Déri y Zipernowsky perfeccionan el transformador, clave para la corriente alterna.
Nikola Tesla patenta su motor de corriente alterna y Heinrich Hertz demuestra la existencia de las ondas electromagnéticas.
Una gran central hidroeléctrica en las cataratas del Niágara transmite corriente alterna hasta la ciudad de Búfalo.
Joseph John Thomson descubre la partícula que transporta la corriente en los metales.
Guglielmo Marconi recibe señales de radio enviadas desde el otro lado del Atlántico.
Albert Einstein explica cómo la luz puede arrancar electrones de un metal. Recibió el Premio Nobel por este trabajo.
Heike Kamerlingh Onnes descubre que el mercurio, enfriado a temperaturas extremas, pierde toda su resistencia eléctrica.
John Bardeen, Walter Brattain y William Shockley crean el transistor, base de toda la electrónica moderna.
Se presenta la primera celda solar práctica de silicio, y en Óbninsk, cerca de Moscú, una central nuclear se conecta por primera vez a una red eléctrica.
En Suecia se implanta el primer marcapasos cardíaco; ese mismo año y el siguiente se desarrollan los primeros circuitos integrados.
Nick Holonyak desarrolla el primer diodo emisor de luz (LED) de color rojo visible.
Llegan al mercado las primeras baterías recargables de ion de litio, hoy presentes en celulares y vehículos eléctricos.
El desarrollo de LED azules eficientes permite crear LED de luz blanca, que revolucionarán la iluminación. Sus creadores recibieron el Premio Nobel de Física en 2014.
La energía eólica y la solar empiezan a instalarse a gran escala en muchos países.
Los bombillos LED, que consumen mucho menos que los incandescentes, se vuelven accesibles y reemplazan a las tecnologías anteriores.
Casi todos los países del mundo firman el Acuerdo de París para reducir las emisiones que causan el cambio climático, con un papel central de la electricidad limpia.
La energía solar fotovoltaica se convierte en la tecnología con más capacidad nueva instalada cada año en el mundo, y crecen las baterías a gran escala y los buses eléctricos en ciudades latinoamericanas.
Ciencia · Conceptos clave
Voltios, amperios, vatios, kilovatios-hora… Aparecen en las etiquetas de los aparatos y en la factura de energía. Entender qué significa cada uno te permite comparar, ahorrar y usar la electricidad con más seguridad.
Es la cantidad de electricidad que tiene un cuerpo. Un culombio equivale a la carga de unos 6,24 trillones de electrones (6,24 × 1018). En las baterías se usa una unidad derivada: el amperio-hora (Ah) o el miliamperio-hora (mAh), que indica cuánta carga puede entregar.
Es la diferencia de potencial eléctrico entre dos puntos: el «empuje» que hace mover las cargas. Una pila común tiene 1,5 V; un puerto USB entrega 5 V; los tomacorrientes de las viviendas, según el país, entre 110 y 240 V.
Es la cantidad de carga que atraviesa un conductor en cada segundo. Un amperio equivale a un culombio por segundo. Los cables y las protecciones se eligen según la corriente máxima que deben soportar.
Es la oposición de un material al paso de la corriente. Depende del material, de la longitud y del grosor del conductor, y de su temperatura. Un cable más delgado o más largo tiene más resistencia.
Es la rapidez con la que un aparato consume o transforma energía. Un bombillo LED puede tener 9 W; un hervidor de agua, 1 500 W. Mil vatios forman un kilovatio (kW).
Es lo que realmente pagas en la factura. Se calcula multiplicando la potencia por el tiempo de uso. Un aparato de 1 000 W funcionando durante una hora consume 1 kWh, que equivale a 3,6 millones de julios.
La confusión más común: kW no es lo mismo que kWh
El kilovatio (kW) mide potencia, es decir, qué tan rápido se consume la energía. El kilovatio-hora (kWh) mide energía, es decir, cuánta se consumió en total. Es como la diferencia entre la velocidad de un carro (km/h) y la distancia recorrida (km). Un bombillo de 100 W encendido 10 horas consume 1 kWh, exactamente lo mismo que una plancha de 1 000 W usada durante una hora.
| Magnitud | Unidad | Instrumento de medida | Analogía con el agua |
|---|---|---|---|
| Tensión | voltio (V) | Voltímetro | Presión del agua |
| Corriente | amperio (A) | Amperímetro o pinza amperimétrica | Caudal (litros por segundo) |
| Resistencia | ohmio (Ω) | Óhmetro | Estrechez de la tubería |
| Potencia | vatio (W) | Vatímetro | Fuerza con que el agua mueve una rueda |
| Energía | kilovatio-hora (kWh) | Medidor o contador de energía | Total de agua que pasó en un mes |
| Frecuencia | hercio (Hz) | Frecuencímetro | Veces por segundo que el agua cambia de sentido |
El multímetro es un instrumento que reúne varias de estas funciones. Su uso en instalaciones domésticas requiere formación: medir mal o con un equipo inadecuado puede causar accidentes graves.
| Prefijo | Símbolo | Equivale a | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| mili | m | una milésima (0,001) | Una corriente de 30 mA es 0,03 A |
| kilo | k | mil (1 000) | 1 kW = 1 000 W |
| mega | M | un millón (1 000 000) | Un parque solar de 50 MW |
| giga | G | mil millones | Una gran central hidroeléctrica de varios GW |
| tera | T | un billón (1012) | El consumo anual de un país se mide en TWh |
Elige qué quieres convertir, escribe un valor y selecciona las unidades. El resultado aparece al instante.
Ciencia · Interactivo
Con dos relaciones muy sencillas puedes entender por qué un cable se calienta, por qué una protección se dispara o por qué una tensión de apenas 120 voltios puede ser mortal.
La ley de Ohm dice que la corriente que circula por un conductor es directamente proporcional a la tensión aplicada e inversamente proporcional a su resistencia. Dicho de otra forma: si aumentas el empuje, pasa más corriente; si aumentas la oposición, pasa menos.
La potencia eléctrica indica cuánta energía se transforma cada segundo. Se obtiene multiplicando la tensión por la corriente. Combinándola con la ley de Ohm, se obtienen otras dos fórmulas muy útiles:
El efecto Joule: por qué los cables se calientan
Siempre que la corriente atraviesa un material con resistencia, parte de la energía se convierte en calor. Este fenómeno, estudiado por James Prescott Joule, es útil en planchas, duchas eléctricas, hervidores y tostadoras. Pero también es la razón por la que un cable demasiado delgado, una extensión sobrecargada o una conexión floja pueden calentarse hasta provocar un incendio. Como el calor depende del cuadrado de la corriente (I² × R), si la corriente se duplica, el calor se multiplica por cuatro.
Conectado a 120 V, consume una corriente de I = P ÷ V = 60 ÷ 120 = 0,5 A. Su filamento caliente tiene una resistencia de R = V ÷ I = 120 ÷ 0,5 = 240 Ω.
A 120 V consume I = 1 500 ÷ 120 = 12,5 A; a 220 V, unos 6,8 A. Por eso los aparatos que calientan necesitan circuitos y tomacorrientes adecuados, y nunca deben conectarse a extensiones delgadas.
Con la piel mojada, la resistencia del cuerpo puede bajar a unos 1 000 Ω. A 120 V circularían I = 120 ÷ 1 000 = 0,12 A (120 mA), una corriente capaz de detener el corazón. Así se entiende por qué agua y electricidad son una combinación tan peligrosa.
Un matiz importante
La ley de Ohm se cumple con gran precisión en conductores metálicos a temperatura constante, llamados óhmicos. Otros componentes no la siguen de forma simple: la resistencia del filamento de un bombillo aumenta mucho al calentarse, y los LED o los diodos solo dejan pasar corriente a partir de cierta tensión. Aun así, es una herramienta excelente para razonar sobre la mayoría de situaciones cotidianas.
Ciencia · Tipos de corriente
La electricidad de una pila y la de un tomacorriente no son iguales. Conocer la diferencia te ayuda a entender por qué los celulares necesitan cargador y por qué la red eléctrica funciona como funciona.
Las cargas se mueven siempre en la misma dirección, del polo negativo al positivo de la fuente. Su valor suele ser constante.
Las cargas cambian de sentido de forma periódica, siguiendo una onda. Es la que llega a los tomacorrientes de las viviendas, comercios e industrias.
La frecuencia indica cuántos ciclos completos hace la corriente alterna en un segundo. En la mayor parte del continente americano se usan 60 hercios (Hz): la corriente completa 60 ciclos por segundo y cambia de sentido 120 veces cada segundo. En otros países, como Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay o Bolivia, y en buena parte de Europa, África y Asia, se usan 50 Hz. Este cambio es tan rápido que no lo percibimos en la luz de los bombillos.
La tensión de un tomacorriente se indica con su valor eficaz, que es el equivalente en calor de una corriente continua. Un tomacorriente de 120 V alcanza en realidad picos de unos 170 V, y uno de 220 V, picos de unos 311 V.
La gran ventaja de la corriente alterna es que su tensión se puede subir o bajar con transformadores, aparatos sencillos, robustos y muy eficientes. Así, la electricidad se transporta a muy alta tensión para perder poca energía en el camino y luego se reduce a valores seguros antes de entrar a los hogares. Además, los generadores y los motores de corriente alterna son robustos y fáciles de mantener.
Hoy, gracias a la electrónica de potencia, también existen líneas de corriente continua de alta tensión para distancias muy largas o cables submarinos, porque en esos casos pierden menos energía. Y cada vez que cargas tu celular, un pequeño circuito dentro del cargador convierte la corriente alterna del tomacorriente en la corriente continua de baja tensión que necesita la batería.
| País | Tensión nominal | Frecuencia |
|---|---|---|
| Argentina | 220 V | 50 Hz |
| Bolivia | 230 V | 50 Hz |
| Chile | 220 V | 50 Hz |
| Colombia | 110–120 V | 60 Hz |
| Costa Rica | 120 V | 60 Hz |
| Cuba | 110 V y 220 V | 60 Hz |
| Ecuador | 120 V | 60 Hz |
| El Salvador | 115–120 V | 60 Hz |
| Guatemala | 120 V | 60 Hz |
| Honduras | 120 V | 60 Hz |
| México | 127 V | 60 Hz |
| Nicaragua | 120 V | 60 Hz |
| Panamá | 120 V | 60 Hz |
| Paraguay | 220 V | 50 Hz |
| Perú | 220 V | 60 Hz |
| República Dominicana | 120 V | 60 Hz |
| Uruguay | 220 V | 50 Hz |
| Venezuela | 120 V | 60 Hz |
Valores de referencia. En los países con 110–127 V, algunos aparatos de alto consumo (duchas eléctricas, hornos o aires acondicionados) pueden funcionar a 208–240 V. Consulta siempre la placa de características del aparato y la normativa de tu país.
Es la más común en viviendas. Usa una fase y un neutro (además del conductor de protección o tierra). En algunos países, las casas reciben dos fases que permiten tener 120 V para tomacorrientes y 240 V para aparatos grandes.
Usa tres fases desfasadas entre sí. Permite transportar más potencia con menos material y hace funcionar motores grandes de forma muy suave. Es habitual en industrias, edificios, comercios y en las redes de distribución.
Si viajas o compras aparatos de otro país
Antes de conectar un aparato, revisa su etiqueta. Si dice algo como «100–240 V ~ 50/60 Hz», funciona en casi cualquier país (es común en cargadores de celulares y computadores portátiles). Si indica un solo valor, como «120 V» o «230 V», conectarlo a una tensión mayor puede dañarlo de inmediato o provocar un incendio. Un adaptador de enchufe solo cambia la forma de la clavija: no cambia la tensión.
Ciencia · Materiales
No todos los materiales se comportan igual frente a la electricidad. Algunos la dejan pasar con facilidad, otros la bloquean y unos pocos pueden hacer ambas cosas. Esa diferencia es la base de toda la tecnología eléctrica y electrónica.
Tienen electrones que se mueven con libertad, por lo que permiten el paso de la corriente con poca resistencia.
Sus electrones están fuertemente ligados a los átomos, por lo que se oponen mucho al paso de la corriente.
Se comportan a medio camino entre conductores y aislantes. Si se les añaden pequeñas cantidades de otros elementos (proceso llamado dopaje), se puede controlar con precisión cómo conducen.
Un cable eléctrico combina las dos ideas: un conductor por dentro, normalmente de cobre, rodeado por un aislante de plástico que evita que la corriente escape y que alguien la toque. Los cables de varios conductores llevan, además, una chaqueta exterior que los protege de golpes y de la humedad.
El grosor del conductor (su sección o calibre) determina cuánta corriente puede transportar sin calentarse demasiado. En algunos países se expresa en milímetros cuadrados (mm²) y en otros con el sistema AWG, en el que, curiosamente, un número más pequeño indica un cable más grueso. Por eso la elección del cable debe hacerla siempre una persona calificada, de acuerdo con la carga que va a alimentar y con las normas locales.
| Material | Tipo | Uso frecuente |
|---|---|---|
| Cobre | Conductor | Cables de viviendas, motores, transformadores |
| Aluminio | Conductor | Líneas aéreas de transmisión y distribución |
| Grafito | Conductor | Electrodos y escobillas de motores |
| Agua de la llave o de lluvia | Conductor (por las sales disueltas) | Es un riesgo: nunca la mezcles con electricidad |
| Silicio | Semiconductor | Chips, transistores y paneles solares |
| PVC | Aislante | Recubrimiento de cables, tubos de instalación |
| Porcelana y vidrio | Aislante | Aisladores de postes y torres eléctricas |
| Caucho | Aislante | Guantes dieléctricos certificados, mangos de herramientas |
| Aire seco | Aislante (hasta cierto límite) | Separa los cables desnudos de las líneas aéreas |
Ningún aislante es perfecto
Si la tensión es lo bastante alta, cualquier material puede dejar pasar la corriente: es lo que se llama ruptura dieléctrica. El aire seco, por ejemplo, aísla bien, pero con unos 3 000 voltios por milímetro se rompe y salta una chispa, como ocurre en los rayos. Además, la humedad, la suciedad y el desgaste reducen la capacidad aislante de los materiales. Por eso, la madera mojada, los zapatos húmedos, los guantes de tela o de cocina y las herramientas sin certificación no protegen de una descarga eléctrica.
Algunos materiales, enfriados a temperaturas extremadamente bajas, pierden por completo su resistencia eléctrica: son los superconductores. Una corriente puede circular por ellos sin perder energía. Hoy se usan, por ejemplo, para crear los potentes imanes de los equipos de resonancia magnética de los hospitales y en grandes laboratorios de investigación. Los científicos siguen buscando materiales que sean superconductores a temperaturas más cercanas a la del ambiente, lo que podría revolucionar el transporte de energía.
Ciencia · Simulador interactivo
Un circuito es el camino cerrado por el que circula la corriente. La forma en que se conectan sus elementos cambia por completo su comportamiento, como podrás comprobar en el simulador.
Proporciona la energía y la tensión que impulsa las cargas: una pila, una batería, un panel solar o la red eléctrica.
Los cables que forman el camino por el que viaja la corriente desde la fuente hasta los aparatos y de regreso.
El aparato que transforma la energía eléctrica en algo útil: luz, calor, movimiento, sonido o imagen.
El interruptor que abre o cierra el circuito para encender o apagar el aparato cuando lo necesitamos.
Fusibles, interruptores automáticos y diferenciales que cortan la corriente cuando detectan una situación peligrosa.
Un camino de seguridad que conduce la corriente hacia el suelo si ocurre una falla, en lugar de que pase por una persona.
El camino está completo y la corriente circula. Es lo que ocurre cuando enciendes un bombillo y todo funciona normalmente.
El camino está interrumpido: por un interruptor apagado, un cable cortado o un bombillo fundido. No circula corriente.
La corriente encuentra un atajo de resistencia casi nula, por ejemplo, cuando dos cables pelados se tocan. La corriente se dispara, produce calor intenso y chispas, y la protección debe cortar de inmediato.
Los elementos se conectan uno detrás de otro, formando un único camino.
Ejemplo: algunas instalaciones antiguas de luces decorativas, en las que un solo bombillo dañado apagaba toda la serie.
Cada elemento tiene su propio camino entre los dos polos de la fuente.
Ejemplo: la instalación de tu casa. Cada aparato recibe la tensión completa y funciona de forma independiente.
Cambia el tipo de conexión, la cantidad de bombillos y la batería. Observa cómo cambia el brillo y los valores. Cada bombillo del simulador tiene una resistencia fija de 12 Ω (un modelo simplificado).
La lección del paralelo para tu casa
Como en un circuito en paralelo las corrientes se suman, cada aparato que conectas en un mismo circuito o en una misma extensión aumenta la corriente total que pasa por el cable. Si conectas demasiados aparatos, en especial los que producen calor, el cable puede sobrecalentarse. Las protecciones del tablero existen para cortar antes de que eso ocurra, pero las extensiones y multitomas no siempre están protegidas.
Ciencia · Electromagnetismo
Durante siglos se pensó que la electricidad y el magnetismo eran fenómenos distintos. Hoy sabemos que están íntimamente unidos, y esa unión explica cómo funcionan los motores, los generadores, la radio y hasta la luz.
Todo imán tiene dos polos, llamados norte y sur. Igual que con las cargas eléctricas, los polos opuestos se atraen y los iguales se repelen. Alrededor de un imán existe un campo magnético, una región en la que actúan sus fuerzas, que se puede «ver» espolvoreando limaduras de hierro sobre un papel colocado encima.
La propia Tierra se comporta como un enorme imán. Por eso la aguja de una brújula se orienta siempre en la dirección norte-sur. Ese campo magnético terrestre, además, nos protege de buena parte de las partículas cargadas que llegan del Sol.
Como descubrió Ørsted en 1820, toda corriente eléctrica produce un campo magnético a su alrededor. Si enrollamos un cable en forma de bobina alrededor de un núcleo de hierro, obtenemos un electroimán: un imán que se enciende y se apaga con la corriente.
En 1831, Faraday descubrió el fenómeno inverso: un campo magnético que cambia produce una corriente eléctrica en un conductor cercano. No basta con tener un imán quieto junto a un cable; es necesario que el imán se mueva, que el cable se mueva o que el campo varíe. Este principio, la inducción electromagnética, está detrás de muchísimos objetos cotidianos.
Convierten el movimiento en electricidad. Producen casi toda la energía de la red.
Suben o bajan la tensión de la corriente alterna mediante dos bobinas acopladas.
Inducen corrientes directamente en el fondo metálico de la olla, que se calienta.
Una bobina en la base induce corriente en otra bobina dentro del teléfono.
Cuando un cable con corriente se encuentra dentro de un campo magnético, aparece una fuerza que lo empuja. Si ese cable se dispone en forma de bobina capaz de girar, la fuerza lo hace rotar de forma continua: así funciona un motor eléctrico. Hay motores en ventiladores, licuadoras, lavadoras, neveras (en su compresor), bombas de agua, ascensores, trenes y vehículos eléctricos.
Algo fascinante es que un motor y un generador son, en esencia, la misma máquina funcionando al revés. Por eso muchos vehículos eléctricos recuperan energía al frenar: el motor pasa a funcionar como generador y recarga la batería.
Maxwell demostró que los campos eléctricos y magnéticos variables se propagan juntos por el espacio como ondas electromagnéticas, a la velocidad de la luz: unos 300 000 kilómetros por segundo. La luz visible es solo una pequeña parte de una gran familia de ondas que se diferencian por su frecuencia.
| Tipo de onda | Usos y ejemplos | ¿Ionizante? |
|---|---|---|
| Ondas de radio | Radio AM y FM, televisión, comunicaciones | No |
| Microondas | Hornos microondas, telefonía móvil, wifi, radares | No |
| Infrarrojo | Controles remotos, cámaras térmicas, calor del Sol | No |
| Luz visible | Todo lo que vemos, del rojo al violeta | No |
| Ultravioleta | Bronceado y quemaduras solares, esterilización | Parcialmente (la de mayor energía) |
| Rayos X | Radiografías y tomografías | Sí |
| Rayos gamma | Radioterapia, esterilización de material médico | Sí |
Campos electromagnéticos y salud
Los aparatos eléctricos, las líneas de energía y los teléfonos móviles producen campos y ondas no ionizantes, que no tienen energía suficiente para romper las moléculas del cuerpo como sí lo hacen los rayos X. Los organismos internacionales de salud y protección radiológica han establecido límites de exposición y revisan la evidencia científica de forma continua. Con los niveles habituales en hogares y espacios públicos, y por debajo de esos límites, no se ha demostrado que causen daños a la salud, aunque algunos efectos a largo plazo siguen en estudio. Ante cualquier duda médica, consulta a un profesional de la salud.
De la central a tu hogar
Cada vez que enciendes un bombillo, en algún lugar una turbina gira, un panel solar recibe luz o una batería entrega su carga. Veamos qué ocurre dentro de una central eléctrica.
La inmensa mayoría de la electricidad del mundo se produce con generadores que aplican el principio de inducción descubierto por Faraday: hacen girar imanes dentro de bobinas de cable (o bobinas dentro de un campo magnético). Lo que cambia de una central a otra es cómo se consigue que el generador gire. Para eso se usa una turbina, una especie de rueda con aspas o paletas que es empujada por agua, vapor, gases calientes o viento.
El rotor es la parte que gira, con electroimanes; el estátor es la parte fija, con grandes bobinas de cobre. Al girar el rotor, su campo magnético «barre» las bobinas del estátor e induce en ellas una corriente alterna.
La frecuencia de la corriente depende de la velocidad de giro y del número de polos del generador. Un generador de dos polos debe girar a 3 600 vueltas por minuto para producir 60 Hz, o a 3 000 para producir 50 Hz. Los generadores hidroeléctricos tienen muchos polos y giran más despacio: con 40 polos, bastan 180 vueltas por minuto para producir 60 Hz.
Las celdas solares convierten la luz directamente en electricidad, sin piezas móviles ni turbinas. Producen corriente continua.
Las pilas y baterías transforman energía química en eléctrica. Las pilas de combustible lo hacen combinando hidrógeno y oxígeno, y como residuo producen agua.
Algunos materiales generan una pequeña tensión cuando sus extremos están a temperaturas distintas (efecto Seebeck). Se usa en sensores de temperatura y en algunas sondas espaciales.
Ciertos cristales producen electricidad al ser presionados (efecto piezoeléctrico). Es la chispa de muchos encendedores de cocina y la base de algunos micrófonos y sensores.
Frotar materiales distintos separa cargas: es la electricidad estática. Produce tensiones altas, pero cantidades de energía muy pequeñas, poco útiles para alimentar aparatos.
Las baterías a gran escala y las centrales de bombeo (que suben agua a un embalse cuando sobra energía y la turbinan cuando hace falta) guardan electricidad para usarla después.
Una de las características más sorprendentes del sistema eléctrico es que la electricidad que se produce debe ser prácticamente igual, en cada instante, a la que se consume. Aunque el almacenamiento con baterías está creciendo, todavía no es posible guardar grandes cantidades de energía de forma económica. Por eso existen centros de control que vigilan la red las 24 horas y ordenan a las centrales aumentar o reducir su producción a medida que la gente enciende o apaga sus aparatos.
La frecuencia de la red funciona como un «pulso»: si la demanda supera a la generación, la frecuencia baja ligeramente; si la generación supera a la demanda, sube. Los operadores usan esa señal para mantener el equilibrio y evitar apagones.
La energía no se crea: se transforma
Ninguna central «fabrica» energía de la nada. Todas transforman una forma de energía en otra, y en cada transformación una parte se pierde, sobre todo como calor. Las grandes turbinas hidráulicas aprovechan más del 90 % de la energía del agua; las centrales térmicas convencionales, entre un 33 % y un 45 % de la energía del combustible; y los paneles solares comunes convierten en electricidad aproximadamente entre el 18 % y el 23 % de la luz que reciben.
De la central a tu hogar · Interactivo
El agua de los ríos, el Sol, el viento, el calor de la Tierra, los combustibles y hasta los átomos pueden convertirse en electricidad. Cada fuente tiene ventajas y desventajas. Selecciona una pestaña para conocerla.
Aprovecha la fuerza del agua en movimiento. En muchas centrales, una presa forma un embalse; el agua desciende por grandes tuberías y golpea las aspas de una turbina conectada a un generador. Otras centrales, llamadas de pasada o a filo de agua, usan directamente el caudal del río sin almacenar grandes volúmenes.
En América Latina
La región tiene un enorme potencial hidroeléctrico gracias a sus grandes ríos y cordilleras. En países como Paraguay, Colombia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Venezuela o Perú, esta fuente aporta una parte muy importante de la electricidad. Una de las centrales hidroeléctricas más grandes del mundo se encuentra sobre el río Paraná, en la frontera entre Brasil y Paraguay.
Las centrales térmicas queman carbón, gas natural o derivados del petróleo. En las más tradicionales, el calor convierte agua en vapor a alta presión, que mueve una turbina. En otras, los gases calientes de la combustión mueven directamente una turbina de gas. Las centrales de ciclo combinado aprovechan ambos procesos y son bastante más eficientes.
En América Latina
El gas natural es una fuente importante en países como México y Argentina, y en muchas naciones las centrales térmicas funcionan como respaldo cuando las lluvias escasean y disminuye la producción hidroeléctrica.
Los paneles fotovoltaicos están formados por celdas de silicio que convierten la luz en corriente continua. Un equipo llamado inversor la transforma en corriente alterna para usarla en casa o enviarla a la red. También existe la energía solar térmica de concentración, que usa espejos para concentrar el calor del Sol y producir vapor.
En América Latina
Gran parte de la región recibe una radiación solar abundante durante todo el año. El desierto de Atacama, en Chile, es uno de los lugares con mayor radiación solar del planeta y alberga grandes parques solares.
Los aerogeneradores aprovechan la fuerza del viento. El viento hace girar las aspas, que mueven un eje conectado a un generador situado en lo alto de la torre, dentro de una cabina llamada góndola. La velocidad del viento es decisiva: si el viento sopla al doble de velocidad, la energía disponible se multiplica por ocho.
En América Latina
Uruguay obtiene una parte importante de su electricidad del viento. Otras zonas de la región con vientos muy favorables son la península de La Guajira, en Colombia; el istmo de Tehuantepec, en México; y la Patagonia, en Argentina.
Aprovecha el calor del interior de la Tierra. En zonas volcánicas se perforan pozos que extraen vapor o agua muy caliente del subsuelo; ese vapor mueve una turbina. Luego, el agua se reinyecta en el terreno.
En América Latina
Gracias a su actividad volcánica, países de Centroamérica como El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y Honduras, además de México, aprovechan la geotermia. En El Salvador, esta fuente aporta una porción importante de la electricidad nacional.
Usa materia orgánica como combustible: residuos agrícolas y forestales, el bagazo que queda tras exprimir la caña de azúcar o el biogás que se produce cuando se descomponen residuos en rellenos sanitarios o el estiércol en biodigestores. El calor obtenido produce vapor para mover turbinas.
En América Latina
Muchos ingenios azucareros de la región, en países como Brasil, Colombia o Guatemala, generan electricidad con el bagazo de la caña, cubren su propio consumo y en algunos casos venden excedentes a la red.
En un reactor nuclear, los núcleos de átomos de uranio se dividen en un proceso llamado fisión, que libera una enorme cantidad de calor. Ese calor produce vapor que mueve una turbina, igual que en una central térmica, pero sin combustión.
En América Latina
Argentina, Brasil y México operan centrales nucleares que aportan una parte de su electricidad.
| Fuente | ¿Renovable? | Emisiones de CO₂ al operar | Disponibilidad |
|---|---|---|---|
| Hidroeléctrica | Sí | Muy bajas | Programable, pero depende de las lluvias |
| Térmica (carbón, gas, petróleo) | No | Altas | Programable |
| Solar fotovoltaica | Sí | Nulas | Variable: solo con luz |
| Eólica | Sí | Nulas | Variable: según el viento |
| Geotérmica | Sí | Bajas | Constante |
| Biomasa | Sí, si se gestiona de forma sostenible | Variables | Programable |
| Nuclear | No, aunque es baja en carbono | Nulas | Constante |
No existe la fuente perfecta
Todas las formas de producir electricidad tienen algún impacto. Por eso, los países combinan varias fuentes en lo que se llama una matriz energética diversificada. Si una falla, por ejemplo durante una sequía o una semana sin viento, las demás pueden compensarla. Además, se investigan otras opciones, como la energía de las mareas y de las olas, y el uso del hidrógeno producido con electricidad renovable como forma de almacenar y transportar energía.
De la central a tu hogar
La energía que usas puede haberse producido a cientos de kilómetros. En su camino pasa por subestaciones, torres, postes y transformadores que cambian su tensión varias veces antes de llegar a tus tomacorrientes.
Los valores de tensión son aproximados y cambian según el país y el operador de la red.
Recuerda que el calor que se pierde en un cable depende del cuadrado de la corriente (I² × R). Para transportar una misma potencia, si se eleva la tensión, se necesita mucha menos corriente. Por ejemplo, para enviar 10 megavatios a 10 000 voltios hacen falta 1 000 amperios; a 100 000 voltios bastan 100 amperios. Con una corriente diez veces menor, las pérdidas por calor se reducen unas cien veces. Por eso la transmisión se hace a muy alta tensión, y la tensión se reduce solo cuando la energía está cerca de los usuarios.
Las centrales y las ciudades de un país suelen estar unidas en un sistema interconectado. Así, si una central sale de servicio, otras pueden cubrir la demanda.
Varios países de la región intercambian electricidad mediante líneas internacionales. Por ejemplo, los países de Centroamérica comparten una red de interconexión regional.
El consumo cambia durante el día. En muchas ciudades, el momento de mayor demanda llega al anochecer, cuando la gente regresa a casa, enciende luces, cocina y usa electrodomésticos.
Las conexiones ilegales matan
Además de estar prohibidas por la ley en muchos países, las conexiones directas e improvisadas a la red son una de las principales causas de electrocuciones mortales e incendios en barrios y viviendas. Manipular cables de la red pública es extremadamente peligroso incluso para personas con experiencia. Si necesitas el servicio, acude a los canales oficiales del prestador del servicio de energía de tu zona.
De la central a tu hogar
Conocer las partes de tu instalación no te convierte en electricista, pero sí te permite actuar rápido en una emergencia, detectar señales de alerta a tiempo y saber cuándo pedir ayuda profesional.
Es el conjunto de cables que conecta la red pública con tu vivienda. Puede llegar por aire, desde un poste, o de forma subterránea. Su mantenimiento corresponde al prestador del servicio o a personal autorizado.
Registra la energía que consumes, en kilovatios-hora. Puede ser electromecánico, con un disco que gira, o electrónico, con una pantalla digital. Algunos son «inteligentes» y envían la lectura a distancia.
También llamado caja de breakers, centro de carga o cuadro eléctrico. Allí se dividen los circuitos de la vivienda y se ubican sus protecciones. Debe tener tapa, estar a la vista y libre de obstáculos.
Permite cortar toda la energía de la vivienda de una sola vez. Todos los adultos del hogar deberían saber dónde está y cómo accionarlo: es lo primero que se usa en muchas emergencias.
Conocidos como breakers o termomagnéticos. Cortan la corriente si hay una sobrecarga (demasiados aparatos) o un cortocircuito. Su función principal es proteger los cables de la instalación contra el sobrecalentamiento.
Es la protección que cuida a las personas. Detecta pequeñas fugas de corriente, normalmente entre 5 y 30 miliamperios, como las que se producen si alguien toca una parte energizada, y corta en una fracción de segundo. Puede estar en el tablero o en tomacorrientes especiales de baños y cocinas.
Un conductor conectado a electrodos enterrados en el suelo. Si un aparato tiene una falla y su carcasa metálica queda energizada, la corriente se va a tierra y las protecciones actúan, en lugar de que la descarga pase por quien lo toque.
Los tomacorrientes con orificio para el polo a tierra solo protegen si ese orificio está realmente conectado a la puesta a tierra. Los interruptores de pared encienden y apagan las luces cortando la fase.
Los dispositivos de protección contra sobretensiones, instalados en el tablero o en multitomas especiales, ayudan a proteger los equipos electrónicos de picos de tensión causados por rayos o maniobras en la red.
Una instalación bien diseñada no conecta todo a un solo cable. Se divide en varios circuitos, cada uno con su propia protección: por ejemplo, uno para la iluminación, otro para los tomacorrientes generales, otro para la cocina y otro para la zona de lavado. Los aparatos de gran consumo, como duchas eléctricas, hornos, calentadores de agua o aires acondicionados, suelen requerir circuitos exclusivos. Así, una falla en un circuito no deja sin energía toda la casa, y los cables se dimensionan según lo que deben alimentar.
| Conductor | Colores más frecuentes | Función |
|---|---|---|
| Fase o «vivo» | Negro, rojo, marrón u otros colores | Lleva la tensión desde el tablero hasta los aparatos. |
| Neutro | Blanco o azul, según la norma | Completa el circuito de regreso. |
| Tierra o protección | Verde, o verde con franjas amarillas | Conduce a tierra las corrientes de falla. |
Nunca confíes solo en el color
Los códigos de colores cambian según el país, la norma y la antigüedad de la instalación, y no siempre se respetan. Nunca supongas la función de un cable por su color: solo una persona calificada, con los instrumentos adecuados y con el circuito desenergizado, puede verificarlo.
Si notas alguna de estas señales
Deja de usar el aparato o el circuito afectado, corta la energía desde el tablero si es seguro hacerlo y solicita la revisión de una persona calificada. Si hay humo o fuego, sal de la vivienda y llama a los servicios de emergencia.
De la central a tu hogar · Interactivo
Entender cuánta energía usa cada aparato es el primer paso para controlar el gasto. Aprende a leer tu factura y calcula cuánto consume tu hogar con nuestra herramienta.
El consumo de energía de un aparato se calcula multiplicando su potencia por el tiempo que permanece encendido. La potencia aparece en su placa de características o en el manual, expresada en vatios (W).
Por ejemplo, un televisor de 80 W encendido 5 horas al día durante 30 días consume: 80 × 5 × 30 ÷ 1 000 = 12 kWh al mes. Una ducha eléctrica de 4 000 W usada 20 minutos al día consume 4 000 × (1/3) × 30 ÷ 1 000 = 40 kWh al mes, más de tres veces lo que gasta el televisor.
Nombre del titular, dirección, número de cuenta o contrato y número del medidor. Verifica que correspondan a tu vivienda.
Las fechas del período facturado, la lectura anterior y la actual del medidor. La diferencia entre ambas es tu consumo en kWh.
El precio de cada kilovatio-hora. Puede variar según el tipo de usuario, el nivel de consumo o la hora del día, dependiendo de las reglas de tu país.
Algunas facturas incluyen cargos fijos, impuestos, contribuciones, subsidios o cobros de otros servicios. Revisa que cada concepto esté explicado.
Muchas facturas muestran un gráfico con los meses anteriores. Es muy útil para detectar aumentos inusuales.
La fecha límite de pago y los canales oficiales para hacer reclamos o reportar fallas. Guarda esos datos en un lugar visible.
¿Tu factura llegó más alta de lo normal?
Primero compara el consumo en kWh con el de meses anteriores: el valor a pagar puede subir por cambios de tarifa aunque consumas lo mismo. Luego revisa si hubo días extra en el período, más personas en casa o un aparato nuevo. Para descartar fugas, apaga y desconecta todo y observa el medidor: si sigue avanzando, puede haber una falla en la instalación que debe revisar un profesional. Si crees que hay un error, presenta un reclamo por los canales oficiales del prestador del servicio.
| Aparato | Potencia típica | Comentario |
|---|---|---|
| Bombillo LED | 5 – 12 W | Ilumina como un incandescente de 40 a 100 W. |
| Bombillo incandescente | 40 – 100 W | Convierte la mayor parte de la energía en calor. |
| Nevera o refrigerador | 100 – 250 W | El compresor se enciende y apaga; funciona todo el día. |
| Televisor LED | 50 – 150 W | Depende del tamaño y del brillo de la pantalla. |
| Computador portátil | 30 – 90 W | Consume bastante menos que uno de escritorio. |
| Ventilador | 40 – 80 W | Mucho más económico que un aire acondicionado. |
| Lavadora | 400 – 1 000 W | Mucho más si calienta el agua. |
| Plancha de ropa | 1 000 – 1 800 W | Planchar por tandas ahorra energía. |
| Horno microondas | 800 – 1 500 W | Se usa por pocos minutos. |
| Hervidor de agua | 1 500 – 2 200 W | Calienta solo el agua que vas a usar. |
| Aire acondicionado | 700 – 2 500 W | Uno de los mayores consumos del hogar en climas cálidos. |
| Ducha eléctrica | 3 000 – 5 500 W | Pocos minutos de uso suman muchos kWh. |
| Cargador de celular | 5 – 25 W | Consume poco, pero no lo dejes conectado sin necesidad. |
La electricidad en nuestra vida
Está tan presente que casi no la vemos. Desde el agua potable hasta los pagos electrónicos, buena parte de los servicios que hacen posible la vida moderna dependen, directa o indirectamente, de la electricidad.
Iluminación, refrigeración de alimentos, cocción, lavado, entretenimiento y bombeo de agua.
Telefonía, internet, radio y televisión. Las antenas y centros de datos funcionan sin parar.
Bombas que captan, tratan y elevan el agua hasta los tanques, y plantas que tratan las aguas residuales.
La cadena de frío conserva carnes, lácteos, frutas y medicamentos desde el productor hasta tu mesa.
Metros, trenes, tranvías, cables aéreos de las ciudades andinas, buses eléctricos y semáforos.
Equipos de diagnóstico, quirófanos, cuidados intensivos, laboratorios y conservación de vacunas.
Aulas iluminadas, computadores, conectividad y la posibilidad de estudiar después de que oscurece.
Riego con bombas, ordeño mecánico, secado y procesamiento de cosechas, y refrigeración de productos.
Motores, hornos, soldadura, robots y sistemas de control en la producción de casi todo lo que usamos.
Cajas registradoras, pagos electrónicos, cajeros automáticos y sistemas bancarios.
Alumbrado de calles, semáforos, cámaras, sistemas de alarma y centros de atención de emergencias.
Cine, música, museos, eventos deportivos nocturnos y la posibilidad de compartir contenidos con el mundo.
El acceso a la electricidad está estrechamente ligado al bienestar. Cuando una comunidad recibe por primera vez un servicio eléctrico confiable, suelen ocurrir cambios profundos:
Actividad: un día sin electricidad
Propón en familia o en clase este ejercicio: hagan una lista de todas las actividades de un día normal y marquen cuáles serían imposibles o mucho más difíciles sin electricidad. Luego conversen sobre cómo vivían las personas antes de que llegara la luz eléctrica. Es una forma sencilla de valorar este servicio y de entender por qué vale la pena usarlo bien.
La electricidad en nuestra vida
La electricidad no solo ilumina los hospitales: permite ver el interior del cuerpo, escuchar el ritmo del corazón, devolverle el pulso a quien lo pierde y conservar los medicamentos que salvan vidas.
El corazón produce pequeñas señales eléctricas en cada latido. El electrocardiograma las registra a través de electrodos colocados en la piel. Su desarrollo práctico se debe al médico neerlandés Willem Einthoven, a comienzos del siglo XX.
Registra la actividad eléctrica del cerebro. Desde que el médico alemán Hans Berger lo aplicó por primera vez en personas, en la década de 1920, se usa para estudiar el sueño, la epilepsia y otras condiciones.
Cuando el corazón entra en fibrilación ventricular, late de forma caótica y deja de bombear sangre. Una descarga eléctrica controlada puede restablecer su ritmo. Los desfibriladores externos automáticos (DEA) están diseñados para que cualquier persona pueda usarlos siguiendo sus instrucciones de voz.
Pequeños dispositivos implantados que envían impulsos eléctricos para mantener un ritmo cardíaco adecuado. El primer marcapasos implantable se colocó en Suecia en 1958. Hoy millones de personas viven con uno.
Los rayos X, descubiertos por Wilhelm Röntgen en 1895, la tomografía, la resonancia magnética, que usa imanes muy potentes, y la ecografía, que usa cristales piezoeléctricos para producir ultrasonido, dependen de la electricidad.
Ventiladores mecánicos, monitores de signos vitales, bombas de infusión e incubadoras para recién nacidos funcionan con electricidad. Por eso los hospitales cuentan con plantas de emergencia y sistemas de respaldo.
Muchas vacunas y medicamentos deben mantenerse, por lo general, entre 2 y 8 °C. Sin refrigeración confiable, pierden su eficacia. La electricidad es clave para los programas de vacunación.
El bisturí eléctrico corta tejidos y cierra pequeños vasos sanguíneos con corriente de alta frecuencia, lo que reduce el sangrado. También se usan láseres y equipos de cirugía mínimamente invasiva.
Los implantes cocleares estimulan eléctricamente el nervio auditivo y permiten oír a personas con ciertos tipos de sordera profunda. Algunas prótesis modernas se controlan con señales eléctricas de los músculos.
Aprende primeros auxilios
Un DEA usado en los primeros minutos de un paro cardíaco aumenta muchísimo las posibilidades de supervivencia. Los cursos de primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP), que ofrecen organismos de socorro y entidades de salud, son una de las mejores inversiones de tiempo que puedes hacer. Estos pasos son solo una orientación general y no sustituyen la formación práctica.
Algunas personas necesitan en casa equipos como concentradores de oxígeno, aspiradores de secreciones, camas especiales o equipos de diálisis. Para ellas, un corte de energía puede ser una emergencia. Si es tu caso o el de un familiar, prepara un plan:
Cuidado con los «aparatos milagrosos»
Desconfía de productos que prometen curar enfermedades, eliminar el dolor o «limpiar» el cuerpo con electricidad, imanes o «energías». Los tratamientos con estimulación eléctrica que tienen respaldo científico deben ser indicados y supervisados por profesionales de la salud. La información de esta guía es general y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
La electricidad en nuestra vida
Mucho antes de que existieran los cables, la naturaleza ya usaba la electricidad: en las tormentas, en los peces que cazan con descargas y en cada pensamiento y latido de nuestro cuerpo.
Las neuronas se comunican mediante impulsos eléctricos. En reposo, el interior de una neurona tiene una tensión de unos −70 milivoltios respecto al exterior. Cuando se activa, esa tensión cambia en milésimas de segundo y el impulso recorre el nervio, en algunos casos a más de 100 metros por segundo.
El corazón tiene su propio «marcapasos natural», un grupo de células llamado nódulo sinusal, que genera impulsos eléctricos rítmicos. Esos impulsos se propagan por el músculo cardíaco y hacen que se contraiga de forma coordinada.
Cada movimiento que haces comienza con una señal eléctrica que viaja desde el sistema nervioso hasta las fibras musculares y les ordena contraerse.
Por eso una descarga es tan peligrosa
Una corriente externa, miles de veces mayor que las señales naturales del cuerpo, interfiere con este delicado sistema: puede contraer los músculos sin control, impedir que una persona suelte un cable, paralizar la respiración o desordenar el ritmo del corazón. Lo verás en detalle en la sección 21.
Vive en las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco y, aunque se le llama anguila, está más emparentada con los peces cuchillo. Tiene órganos formados por miles de células especiales que funcionan como pequeñas pilas conectadas en serie. Puede producir descargas de varios cientos de voltios: en 2019 se describió una especie capaz de alcanzar unos 860 voltios, la mayor descarga conocida en un animal. Las usa para cazar, defenderse y orientarse.
Los tiburones y las rayas tienen órganos sensoriales capaces de detectar los débiles campos eléctricos que producen los músculos de sus presas, incluso ocultas en la arena. El ornitorrinco caza con su pico de forma parecida, y algunos delfines de ríos y costas sudamericanas también tienen esta capacidad. Incluso se ha comprobado que ciertos abejorros perciben el campo eléctrico de las flores.
Las rayas torpedo, que viven en el mar, y los siluros eléctricos de los ríos africanos producen descargas para aturdir a sus presas. Fueron los primeros animales eléctricos conocidos por la humanidad.
Algunas aves migratorias, las tortugas marinas y otros animales usan el campo magnético de la Tierra como una brújula natural para orientarse en sus largos viajes.
En todo el planeta caen, en promedio, alrededor de 40 a 50 rayos por segundo. Un rayo calienta el aire a cerca de 30 000 °C, unas cinco veces la temperatura de la superficie del Sol.
En la zona del lago de Maracaibo, en Venezuela, las tormentas eléctricas se repiten durante gran parte de las noches del año. Según mediciones satelitales, es el lugar con mayor densidad de rayos del planeta.
Durante algunas erupciones, el roce entre las partículas de ceniza separa cargas eléctricas y se producen rayos dentro de la nube volcánica.
Las partículas cargadas que llegan del Sol son guiadas por el campo magnético terrestre hacia los polos, donde chocan con los gases de la atmósfera y producen cortinas de luz de colores.
Un brillo azulado que a veces aparece en mástiles, torres o alas de aviones durante las tormentas. Es una descarga eléctrica suave causada por el intenso campo eléctrico del ambiente.
El campo magnético de la Tierra se origina por el movimiento del hierro fundido en su núcleo externo, que actúa como una gigantesca dinamo natural. Nos protege de buena parte de la radiación solar.
Seguridad eléctrica
La electricidad es segura cuando se usa correctamente, pero cada año causa muertes, lesiones graves e incendios en todo el mundo. La gran mayoría de esos accidentes se puede prevenir con información y buenos hábitos.
Tocar una parte que normalmente está energizada: un cable pelado, los bornes de un tomacorriente o un conductor de la red.
Tocar una parte que no debería tener tensión, pero que quedó energizada por una falla, como la carcasa metálica de una nevera o una lavadora sin puesta a tierra.
Una descarga a través del aire que produce temperaturas extremas, luz intensa, metal fundido y una onda expansiva. Ocurre sobre todo en tableros y redes, y solo personal capacitado y protegido debe trabajar donde exista este riesgo.
Las sobrecargas, los cortocircuitos, las conexiones flojas y los aparatos defectuosos pueden calentar cables y materiales hasta encenderlos.
Una descarga puede provocar una caída desde una escalera o un techo, o golpes por movimientos bruscos, a veces más graves que la propia descarga.
La corriente quema la piel en los puntos de entrada y salida, pero también puede dañar músculos, nervios y órganos internos sin dejar mucha huella exterior.
Dos palabras que conviene distinguir
Electrización es el paso de corriente por el cuerpo de una persona, con cualquier consecuencia. Electrocución es la muerte causada por la corriente eléctrica. Toda electrocución es una electrización, pero no al revés.
Es el factor más determinante. Unas pocas decenas de miliamperios bastan para causar daños graves.
Cuanto más dure el paso de la corriente, mayor es el daño. Por eso las protecciones deben cortar en milisegundos.
Las trayectorias que atraviesan el pecho, como de una mano a la otra o de una mano a los pies, son especialmente peligrosas porque pasan por el corazón.
La piel seca puede ofrecer decenas de miles de ohmios; mojada o sudada, apenas unos cientos o miles. La humedad multiplica el riesgo.
La corriente alterna de 50 o 60 Hz es particularmente peligrosa para el corazón y facilita la contracción muscular sostenida.
A mayor tensión, mayor corriente para una misma resistencia. Además, la alta tensión puede perforar la piel y provocar arcos sin contacto directo.
Valores orientativos para un adulto y contactos de algunos segundos, basados en estudios internacionales de referencia. Los efectos reales varían según la persona, el tiempo de contacto, el recorrido de la corriente y la humedad.
Haz la cuenta
Un bombillo incandescente de 60 W consume unos 500 mA si está conectado a 120 V, y unos 270 mA a 220 V. Es decir, la corriente que hace brillar un bombillo común es entre cinco y diez veces mayor que la que puede provocar una fibrilación ventricular. Por eso los interruptores diferenciales de protección para personas están diseñados para disparar con corrientes de fuga de unos 30 mA o menos, y en muy poco tiempo.
Seguramente has oído que «no mata el voltaje, sino la corriente». Es cierto que el daño lo produce la corriente que atraviesa el cuerpo, pero esa corriente depende directamente de la tensión: según la ley de Ohm, a mayor tensión, mayor corriente. Por eso ambas importan. Y no hay que subestimar las tensiones domésticas: 110, 120, 127, 220 o 240 voltios pueden ser mortales, sobre todo con la piel mojada o los pies en contacto con un suelo húmedo.
Las baterías de celulares, computadores, patinetas y bicicletas eléctricas pueden incendiarse si se golpean, se perforan, se hinchan o se cargan con cargadores no adecuados. Si una batería se hincha, se calienta mucho o despide olor, deja de usarla y aléjala de materiales inflamables.
Las pilas pequeñas y redondas de relojes, controles y juguetes son muy peligrosas si un niño se las traga: pueden causar quemaduras internas graves en pocas horas. Si sospechas que un niño tragó una pila, acude de inmediato a urgencias, aunque parezca estar bien.
Después de cualquier descarga, consulta a un médico
Una persona que recibió una descarga eléctrica puede parecer bien y, sin embargo, tener quemaduras internas o alteraciones del ritmo cardíaco que aparezcan horas después. Toda persona que haya sufrido una descarga importante debe ser evaluada por personal de salud, aunque no tenga síntomas visibles.
Seguridad eléctrica · Interactivo
Recorre tu casa con esta lista de 30 puntos, idealmente en compañía de tu familia. Marca cada punto que ya cumples y anota los que necesitan atención. Es una revisión visual: no requiere abrir ni manipular nada.
0 de 30 puntos revisados
Tu progreso se guarda únicamente en este navegador y solo si aceptaste las preferencias en el aviso de cookies. Nunca se envía a ningún servidor.
¿Encontraste puntos pendientes?
Algunos se resuelven con un cambio de hábito, como desconectar la plancha o reorganizar las extensiones. Otros, como la ausencia de interruptor diferencial, de puesta a tierra o tomacorrientes dañados, requieren la intervención de un profesional certificado. Prioriza siempre lo que implique calor, chispas, olor a quemado o descargas.
Seguridad eléctrica · Interactivo
En una emergencia, los primeros segundos son decisivos. Lee esta sección con calma ahora, compártela con tu familia e imprímela para tenerla a mano. Selecciona la situación para ver los pasos.
| País | Número de emergencias |
|---|---|
| Argentina | 911 en muchas jurisdicciones · 107 emergencias médicas · 100 bomberos |
| Chile | 131 ambulancia · 132 bomberos · 133 policía |
| Colombia | 123 línea única de emergencias |
| Costa Rica | 911 |
| Cuba | 104 ambulancia · 105 bomberos · 106 policía |
| Ecuador | 911 |
| El Salvador | 911 |
| Guatemala | 110 policía · 122 y 123 bomberos |
| Honduras | 911 |
| México | 911 |
| Panamá | 911 |
| Paraguay | 911 |
| Perú | 105 policía · 116 bomberos · 106 atención médica de urgencia |
| República Dominicana | 911 |
| Uruguay | 911 |
| Venezuela | 911 |
Los números pueden variar según la ciudad o cambiar con el tiempo. Verifica el número oficial de tu localidad y guárdalo en los contactos de tu teléfono y en un lugar visible de tu casa.
Una por persona, con pilas de repuesto.
Para recibir información si fallan las comunicaciones.
Cargada, para mantener el celular encendido.
Con gasas limpias, vendas y los medicamentos de la familia.
Apto para fuegos eléctricos, accesible y vigente.
Lista en papel con números de emergencia y familiares.
Una reserva de agua potable, por si fallan las bombas.
Rutas de salida y un punto de encuentro acordado.
Seguridad eléctrica · Interactivo
América Latina tiene algunas de las regiones con más rayos del mundo. Saber cómo se forman y qué hacer durante una tormenta puede salvar tu vida.
Dentro de las grandes nubes de tormenta, llamadas cumulonimbos, fuertes corrientes de aire hacen chocar entre sí cristales de hielo y granizo. Esos choques separan cargas eléctricas: la parte alta de la nube suele quedar con carga positiva y la parte baja, con carga negativa. Cuando la diferencia de carga es enorme, el aire deja de aislar y se produce una descarga gigantesca, dentro de la nube, entre nubes o entre la nube y el suelo.
El trueno es el sonido de esa explosión: el rayo calienta el aire a cerca de 30 000 °C en una fracción de segundo, y el aire se expande de forma violenta.
La regla de oro: si escuchas un trueno, ya estás en peligro
Si puedes oír un trueno, estás lo bastante cerca de la tormenta como para que te alcance un rayo, incluso si sobre ti todavía no llueve o el cielo parece despejado. Busca refugio de inmediato y espera al menos 30 minutos después del último trueno antes de volver a salir.
La luz del relámpago llega casi al instante, pero el sonido del trueno viaja a unos 343 metros por segundo. Presiona el primer botón cuando veas el relámpago y el segundo cuando escuches el trueno. También puedes escribir los segundos que contaste.
No existe un lugar totalmente seguro al aire libre, pero puedes reducir el riesgo mientras te diriges a un refugio:
Puedes y debes ayudar a una persona alcanzada por un rayo
El cuerpo de una persona alcanzada por un rayo no queda cargado de electricidad: puedes tocarla de inmediato para ayudarla, siempre que la tormenta no te ponga en peligro a ti. Llama a emergencias y, si no respira, inicia la reanimación cardiopulmonar y usa un DEA si hay uno disponible. Muchas personas alcanzadas por un rayo sobreviven gracias a una atención rápida.
Sobre los pararrayos
Un sistema de protección contra rayos bien diseñado capta la descarga y la conduce de forma segura hasta el suelo. Debe ser diseñado, instalado y mantenido por profesionales según la normativa técnica. Una antena o una varilla metálica improvisada en el techo no es un pararrayos y puede aumentar el riesgo.
Seguridad eléctrica · Juego interactivo
Los niños son curiosos por naturaleza, y eso es maravilloso. Nuestro trabajo como adultos es acompañar esa curiosidad con información clara, ambientes seguros y buen ejemplo.
A esta edad aún no entienden el peligro, así que la protección depende de los adultos: tapas para tomacorrientes, cables fuera de su alcance y supervisión constante. Usa frases cortas y firmes: «los enchufes no se tocan», «los cables no son juguetes».
Ya pueden comprender que la electricidad viaja por los cables y por el cuerpo, y que el agua la conduce. Es un buen momento para enseñar a pedir ayuda a un adulto, a reconocer señales de peligro y a no acercarse a cables caídos.
Pueden aprender cómo funciona un circuito, por qué existen las protecciones y qué hacer en una emergencia. Anímalos a hacer experimentos seguros con pilas y a participar en la revisión del hogar con la lista de la sección 22.
¿Seguro o peligroso?
Presiona «Comenzar» para jugar.
Infla un globo y frótalo contra el cabello o un saco de lana. Acércalo a trocitos de papel o a un chorrito delgado de agua de la llave: verás cómo los atrae. Es electricidad estática, como la que descubrieron los griegos con el ámbar.
Clava en un limón un clavo galvanizado (recubierto de zinc) y una moneda o lámina de cobre. Conecta varios limones en serie con cables con pinzas y podrás encender un LED pequeño. Es la misma idea de la pila de Volta.
Con una pila de 1,5 a 9 voltios, un portapilas, un LED con su resistencia y cables, arma un circuito simple y agrégale un interruptor. Descubrirás qué materiales conducen probando con clips, papel, monedas o madera.
Regla para todos los experimentos
Los experimentos caseros se hacen únicamente con pilas de baja tensión y siempre con un adulto presente. Nunca se usan tomacorrientes, cables de la red ni baterías de automóvil o de litio dañadas. No se deben pelar cables conectados ni abrir aparatos eléctricos.
El mejor maestro es el ejemplo
Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que oyen. Si nos ven desconectar tirando de la clavija, secarnos las manos antes de usar un aparato o entrar a casa cuando truena, repetirán esos hábitos toda la vida.
Ahorro y futuro · Interactivo
Ahorrar energía no significa vivir a oscuras ni pasar incomodidades. Se trata de obtener lo mismo, o incluso más, gastando menos. Tu bolsillo y el planeta lo agradecerán.
Cada kilovatio-hora que no consumes es dinero que se queda en tu hogar, mes tras mes.
Producir electricidad siempre tiene algún efecto sobre el ambiente. Consumir menos reduce ese efecto.
Reducir el consumo, sobre todo en las horas pico, ayuda a evitar sobrecargas y racionamientos.
El consumo fantasma
Muchos aparatos siguen consumiendo energía aunque estén «apagados» con el control remoto: televisores, decodificadores, equipos de sonido, consolas, microondas con reloj y cargadores. Ese consumo en espera puede representar una parte apreciable, a veces cercana al 5 o 10 %, del gasto eléctrico de un hogar. Desconéctalos cuando no los uses o conéctalos a una multitoma con interruptor para apagarlos todos a la vez.
0 de 12 hábitos adoptados
Cuidado con los «ahorradores mágicos»
Circulan dispositivos que se conectan a un tomacorriente y prometen reducir la factura a la mitad. En una vivienda común, ningún aparato de ese tipo puede lograrlo: el ahorro real viene de usar equipos eficientes y de cambiar hábitos. Las etiquetas oficiales de eficiencia energética, que existen en muchos países, sí son una guía confiable a la hora de comparar electrodomésticos.
Ahorro y futuro
El mundo está cambiando la forma de producir y usar la energía. Esta transformación, conocida como transición energética, ofrece grandes oportunidades a América Latina y también importantes desafíos.
La transición energética es el paso de un sistema basado principalmente en combustibles fósiles a uno que usa cada vez más fuentes renovables y bajas en carbono. Su objetivo principal es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático, pero también busca mejorar la calidad del aire, reducir la dependencia de combustibles importados y llevar energía a quienes todavía no la tienen.
En esta transición, la electricidad tiene un papel protagonista: muchas actividades que hoy usan combustibles, como el transporte o la cocción de alimentos, pueden pasar a usar electricidad producida con fuentes limpias. A este proceso se le llama electrificación.
Su costo cayó de forma notable en los últimos años, y hoy son de las tecnologías que más crecen en el mundo.
Las baterías de gran tamaño y las centrales de bombeo permiten guardar la energía del mediodía para usarla en la noche.
Hogares, comercios y escuelas instalan paneles solares en sus techos y, según las reglas de cada país, pueden entregar excedentes a la red.
Sensores, medidores inteligentes y sistemas digitales permiten detectar fallas más rápido y administrar mejor la energía.
Varias ciudades latinoamericanas, como Santiago de Chile y Bogotá, tienen algunas de las flotas de buses eléctricos más grandes fuera de Asia.
Producido con electricidad renovable, podría servir para industrias y transportes difíciles de electrificar. Varios países de la región estudian su potencial.
¿Piensas instalar paneles solares en casa?
Puede ser una excelente decisión, pero infórmate primero: revisa la normativa de tu país sobre generación en viviendas, solicita la evaluación de profesionales certificados, compara varias propuestas y verifica que los equipos cuenten con certificaciones de calidad. Una instalación solar trabaja con tensiones y corrientes peligrosas y debe ser hecha por personal calificado. Esta guía no recomienda empresas ni productos.
La transición energética necesita a millones de personas preparadas: electricistas certificados, técnicos en instalaciones solares y eólicas, ingenieros eléctricos y electrónicos, especialistas en redes inteligentes y en almacenamiento, científicos de materiales, expertos en eficiencia energética y en reciclaje de equipos. Si a algún joven de tu familia le apasiona la electricidad, ¡hay un mundo de oportunidades por delante! Una formación técnica o profesional seria es el primer paso, y también la mejor garantía de seguridad.
Aprende jugando · Interactivo
Hay muchas creencias populares sobre la electricidad. Algunas son ciertas, otras son falsas y algunas pueden ser peligrosas. Toca cada tarjeta para descubrir la verdad.
Aprende jugando · Interactivo
Casi cien términos explicados en palabras sencillas. Escribe en el buscador o filtra por letra para encontrar rápidamente lo que necesitas.
No encontramos ese término. Prueba con otra palabra o elige otra letra.
Aprende jugando · Interactivo
Treinta preguntas sobre historia, ciencia, seguridad y ahorro. Después de cada respuesta verás una explicación. ¡No te preocupes por equivocarte: así también se aprende!
En el quiz rápido responderás 10 preguntas elegidas al azar. En el quiz completo responderás las 30 preguntas en orden aleatorio.
Información de la guía
Respuestas a las dudas más comunes sobre esta guía y sobre el uso seguro de la electricidad en casa.
No. La Luz es totalmente gratuita y de libre acceso. No necesitas crear una cuenta, dejar tus datos ni pagar nada para leer todo su contenido o usar sus herramientas interactivas.
La guía fue escrita y es financiada en su totalidad por Nicolas Yesid Puerto Cano, como una iniciativa personal y sin ánimo de lucro. No recibe dinero de empresas, gobiernos, patrocinadores ni donantes. Puedes leer más en el aviso legal y de transparencia.
Agradecemos la intención, pero no se aceptan donaciones de ningún tipo. La mejor forma de apoyar esta iniciativa es aprender, aplicar los consejos de seguridad en tu hogar y compartir el enlace con tu familia, tus amigos o tus estudiantes.
No. Esta guía no recomienda empresas, marcas, productos ni profesionales particulares, y su autor no presta servicios eléctricos. Para encontrar personal calificado, te sugerimos verificar que la persona cuente con la certificación o matrícula profesional que exija la normativa de tu país y pedir referencias.
Sí. Puedes compartir libremente el enlace y usar el contenido en clases, talleres comunitarios u otras actividades educativas sin ánimo de lucro, citando la fuente. No está permitido usarlo con fines comerciales.
Las causas más comunes son una sobrecarga, por tener demasiados aparatos funcionando en el mismo circuito, un cortocircuito o, si se trata del interruptor diferencial, una fuga de corriente en algún aparato o en la instalación. Desconecta algunos aparatos y vuelve a subirlo una vez. Si se dispara de nuevo, no insistas: pide la revisión de un profesional. Nunca lo reemplaces por uno de mayor capacidad para «solucionar» el problema.
El riesgo aumenta si el teléfono o el cargador quedan bajo la almohada o entre las cobijas, porque el calor no puede escapar. Si lo cargas de noche, déjalo sobre una superficie dura y despejada, usa un cargador y un cable en buen estado y de calidad certificada, y deja de usar cualquier batería que se vea hinchada o se caliente demasiado.
No. El agua conduce la electricidad y puede provocar una descarga a quien la arroja. Si es seguro, corta primero la energía desde el tablero y usa un extintor apto para fuegos eléctricos. Si el fuego es grande, sal de inmediato y llama a los bomberos. Encontrarás los pasos completos en la sección 23.
No existe un plazo único para todos los países, pero como referencia general se suele recomendar una inspección profesional al menos cada 10 años, y siempre que compres o arriendes una vivienda usada, después de una remodelación, una inundación o un incendio, o cuando notes señales de alerta como olor a quemado, chispas o breakers que se disparan con frecuencia.
Ambas son soluciones temporales. Lo importante es que tengan la capacidad adecuada para lo que vas a conectar, que estén en buen estado y que no se conecten en cadena. Si siempre necesitas más tomacorrientes, lo más seguro es que un profesional instale los que hacen falta.
Compara el consumo en kWh con el de meses anteriores, revisa si cambió la tarifa o el número de días facturados y usa la calculadora de consumo para estimar cuánto gastan tus aparatos. Si sospechas una fuga o un error de lectura, solicita una revisión por los canales oficiales del prestador del servicio.
No. El sitio no tiene formularios, no usa cookies publicitarias ni de seguimiento y no comparte información con terceros. Solo guarda en tu propio navegador tu decisión sobre las cookies y, si lo aceptas, algunas preferencias como el tema o el progreso de las listas. Consulta la política de privacidad y la política de cookies.
¡Gracias por ayudar a mejorar la guía! Puedes escribir al correo que aparece en la página de contacto, indicando la sección y el texto que crees que debe corregirse.
Información de la guía
Queremos que sepas con total claridad quién está detrás de esta guía, cómo se financia y para qué existe.
Totalmente gratuita. El acceso a todo el contenido es libre y gratuito para los usuarios, sin registro, suscripciones ni pagos de ningún tipo.
No se aceptan donaciones. No se solicitan ni se aceptan donaciones, aportes, patrocinios ni contribuciones de ningún tipo.
No se recomiendan empresas. La guía no recomienda ni promociona empresas, marcas, productos ni servicios comerciales, y no contiene enlaces a sitios externos.
No se recolectan datos de contacto. No hay formularios de registro, boletines ni campañas de captación de clientes potenciales (leads).
Sin interés comercial. El sitio no vende productos, no muestra publicidad de terceros, no participa en programas de afiliados y no obtiene ingresos de ningún tipo.
No se prestan servicios eléctricos. No se venden servicios de reparación, instalación ni mantenimiento eléctrico, y el autor no presta servicios como electricista ni como asesor técnico.
Propósito exclusivamente educativo. Su único objetivo es informar a la población sobre la importancia de la electricidad, su historia, su funcionamiento y su uso seguro y responsable.
Difusión costeada por el autor. Cualquier difusión de esta guía, incluidos los anuncios que puedas ver en buscadores u otras plataformas, es pagada personalmente por el autor, con el único fin de que más personas accedan a este contenido gratuito.
El contenido de La Luz es de carácter general, divulgativo y educativo. Se ha elaborado con cuidado a partir de conocimientos ampliamente aceptados de física, historia de la ciencia y recomendaciones de seguridad reconocidas. Sin embargo, no constituye asesoría técnica, legal ni médica, y no reemplaza la normativa técnica vigente en tu país, las instrucciones de los fabricantes de los equipos ni la intervención de profesionales calificados.
Esta guía no enseña a realizar instalaciones ni reparaciones. Cualquier trabajo de instalación, reparación, ampliación o modificación de una instalación eléctrica debe realizarlo una persona calificada y certificada, de acuerdo con la normativa aplicable en tu país.
La Luz no es un servicio de atención de emergencias. Ante una emergencia, comunícate de inmediato con los servicios de emergencia de tu localidad. La información sobre salud y primeros auxilios es orientativa y no sustituye la valoración de profesionales de la salud ni la formación práctica en primeros auxilios.
La Luz no está afiliada a ningún organismo público, empresa de servicios, fabricante ni entidad comercial. Las menciones a personajes históricos, países, fenómenos naturales o tecnologías tienen fines exclusivamente educativos y no constituyen recomendación ni respaldo de ningún tipo.
En la medida en que lo permita la ley aplicable, el autor no se hace responsable de los daños que pudieran derivarse del uso indebido de la información publicada, de la realización de trabajos eléctricos por parte de personas no calificadas ni de decisiones tomadas sin el asesoramiento profesional adecuado.
Los textos de esta guía son originales. Puedes compartir libremente el enlace y utilizar el contenido en actividades educativas sin ánimo de lucro, citando la fuente: «La Luz – Guía educativa de la electricidad». No está permitido su uso con fines comerciales.
El contenido se revisa periódicamente para mantenerlo claro y preciso. Si encuentras un error, puedes informarlo a través de la página de contacto. Última actualización: octubre de 2026.
Consulta también nuestra política de privacidad, nuestra política de cookies y la página de contacto.